1. Demuestra que no eras tú quien conducía.
2. Demuestra que tu forma de conducir no suponía ningún riesgo de causar daños a personas o a la propiedad.
3. Demuestra que tus acciones eran necesarias dadas las circunstancias.
4. Deja claro que solo cometiste una infracción de tráfico y no una conducción temeraria.
5. ¡Contrata a nuestro equipo de expertos para que se encarguen de esto por ti!
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